martes, 17 de noviembre de 2009

REFLEXIÓN

A veces la mente naufraga cometiendo actos imperdonables, hiriendo a los que están a tu alrededor, sin poder evitarlo, sin querer admitirlo, pero a veces el ave fénix resurge y el barco que naufraga encuentra un puerto destartalado, polvoriento y esto no es otra cosa que el dolor reprimido exhalado en la ultima bocanada del mal que nos atormenta, del mal que da sus últimos coletazos antes de desaparecer, al menos temporalmente y entonces es cuando nos damos cuenta del daño que hemos causado y queremos volver atrás en el tiempo intentando recuperar a un familiar, a un amigo, a una novia pero ya es tarde ,siempre es tarde y la química y la terapia no son el bálsamo que nos alivia de la tortura de los recuerdos que adoptan la forma de diablos desbocados llamados orgullo, malicia, locura provocados por un mal gesto, por una respuesta dolorosa que da en el misma yaga rompiendo un corazón ya de por si maltrecho, pero el ave fénix esta allí y las heridas cicatrizan dejando que la bondad siga su curso como tantas veces ha ocurrido el sentido del remordimiento es la columna vertebral del raciocinio y el perdón cura una vez más dejando el orgullo propio por los suelos, enemigo feroz del engreimiento una de los defectos más comunes y que se haya moribundo en mí clamando justicia ,clamando piedad sin saber que está muerto ya y que no tiene rincón alguno donde poder ejercer su corrupción .
Quizás pueda dar felicidad o quizás no pero la vida no me ha dado ninguna respuesta ya que nadie es capaz de aguantar este enmarañado alud de sentimientos tatuados a fuego en mi mente que conforman una personalidad compleja y contradictoria, ingenua y dirigida por actos que no se corresponden con la realidad y entonces la soledad hace acto de presencia obligada a salir con espontaneidad siendo claramente la amante de la gente que ha querido seguir este camino esta senda de emociones exageradas de pasiones sin tregua y por desgracia totalmente incomprendidas .
A veces me encantaría estar aislado sin que me afectara ningún tipo de sentimiento convertido en una fría máquina que mira el tiempo sin inmutarse dejando pasar los segundos, girando con indiferencia el eterno reloj de arena y sin fijarme tan siquiera en lo que más quiero, en lo que más odio, pero esto no es posible y pasado un tiempo me encontrareis de nuevo libre de mi dolor riendo y deseando como el más cuerdo de todos los mortales desnudo e indefenso a la más mínima pasión ,atento a donde pueda encontrar la felicidad esperándola con una sonrisa sesgando mi rostro de payaso.
LEANDRO

2 comentarios:

Anónimo dijo...

obra de arte! Sigue escribiendo que tienes un talento enorme... Eres un poeta... Te dejo unas palabras que me hiciste recordar...
"Lleno de mí, sitiado en mi epidermis por un dios inasible que me ahoga. mentido acaso por su radiante atmósfera de luces que oculta mi conciencia derramada, mis alas rotas en esquirlas de aire, mi torpe andar a tientas por el lodo..." (José Gorostiza)
B.

LALINEADIVISORIA dijo...

Me identifico mucho contigo.Yo he pasado tambien por estas experiencias, y se lo que se siente .
Este remordimiento por haber hecho, dicho o pensado cosas sin sentido razonable se van cuando encuentras la paz interior que es como un ave que vuela en una direccion fija la logica y la razon.
Lucia